jueves, 26 de abril de 2007

¡Cacharro del demonio!




Maravilloso siglo XXI. La era de la comunicación. Las distancias no existen. Información en tiempo real en cada punto del planeta... y sin embargo, odio mi teléfono.

Esta mañana he comprobado con cierta satisfacción, que no estoy sola, que en el trabajo casi todo el mundo odia su teléfono. El mismo teléfono por el que una mañana te encargan el proyecto de tu vida, y al instante siguiente un piratilla intenta llevarte al huerto.

Precisamente por que por ese medio, un cliente me estaba presionando hasta hacerme sangre, he tenido que deshacer mis planes, coger el coche y salir pitando a la notaría, o trinando, o ambas cosas. ¿Maricarmen? La mujer del fondo. Mira, me envía Sergio, por lo de Liédena. RRRRIIIIIIIIIIIIIING. Maricarmen, instintivamente, a fulminado con una mirada de odio digna del mejor de los westerns al dichoso aparato. No ha contestado. Mi corazón se ha llenado de comprensión y empatía en ese mismo momento. ¡Sí! Yo también lo odio, tampoco soporto ese sonido estridente que anuncia las más variadas calamidades, y algunas escasas alegrías. Sí, no contesto, no estoy disponible, mi tiempo es MIO. ¡JA JA JA JA!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno.......... en determinados momentos, todos odiamos nuestros teléfonos.
Nos interrumpen cuando menos lo deseamos; nos hacen brincar de nuestro sofá cuando más cansados estasmo......... pero también, en determinados momentos, nos comunican con aquellos a los que queremos y que no tenemos la oportunidad de ver todo lo que queremos.
¿Estás de acuerdo con tu tía?

maria dijo...

Qué bien que escribas. Estoy de acuerdo. Por cierto,que la próxima oportunidad para vernos (aquellos que nos queremos) será con otra personita a la que querer delante ¿no? Un besazo

Anónimo dijo...

Pero.............. ¿cómo es posible?.
Sólo quería comprobar que se me podría ver y.. ahí estás. Bien.
El personajillo ése supongo que no tardará en llegar.
Sigo leyendo. Te he escrito algún comentario más, pero aún cortitos.
Más besazos.