viernes, 9 de febrero de 2007

Tales of Nigeria I. Noble Edward

Una vez, un nigeriano, Noble Edward, me pidió matrimonio tras un periodo record de "noviazgo" de unas pocas horas. Lo que le costó llegar al autobús de Madrid a Vitoria.

Volvía de Lanzarote, después de pasar allí unos meses trabajando, y en Madrid, mientras esperaba en la estación, el bueno de Noble hizo su primer intento de entablar conversación, y yo, mi primer intento por escaquearme. Cosas del destino, llegó el momento de subir al autobús y por una casualidad que aún hoy me sorprende, él tenía el asiento contiguo al mío. No había escapatoria. Una vez más el transporte público me deparaba una pequeña aventura.

- Were are you from?
- From nauyiriua.
- ejem, sorry?
- From n-a-u-y-i-r-i-u-a.
- ummmmm, Could your repeat it, please?
- N-A-U-Y-I-R-I-U-A.
- Aaaaaaaah!
N-I-G-E-R-I-A

Es lo que tiene el inglés con acento nigeriano. Pero, a pesar de las dificultades iniciales, poco a poco nos fuimos entendiendo. Tengo que decir que no me atreví a confesarle que por aquél entonces no sabía dónde estaba Nigeria (África ¿no?) aunque lo que sí que no pude ocultar fue mi total desconocimiento de lo que pasaba por allí.

Noble era un tipo agradable, vivía en Holanda y volvía de visitar a un amigo suyo. Me contó un poquito de su vida y bastante de su país, de las corruptelas políticas y el petróleo, de la historia, la trata de esclavos... desde luego, fue un viaje instructivo.

Todo se torció un poco cuando me confesó su pasión por las mujeres europeas blancas y me pidió matrimonio (creo que algún día tendré que visitar Nigeria para ver si es tradición hacer las cosas así por allí). Amablemente, o con toda la amabilidad a mi alcance en aquel momento, le dije que tendría que intentarlo con otra. Terminó el viaje, intercambiamos direcciones de correo electrónico, y tras algún leve contacto, Noble y con él mi pedacito particular de Nigeria se esfumaron para siempre.

Hoy le he recordado por una
noticia que he leído, y sobre la que quizás, algún día como pequeño homenaje, me anime a escribir algo poco interesante. Mientras tanto, le deseo lo mejor, claro.

No hay comentarios: