
Estoy en pleno ataque de indignación, llevo diez minutos de telediario, y lo único que he oído ha sido hablar del tiempo. Pero es que ayer fue lo mismo, y la semana anterior, y en verano, porque hacía calor y en otoño porque llovía y en invierno, porque hace frío. ¿Pero es que a alguien le parece que eso es noticia? A estas alturas empiezo a creer que es una especie de complot mediático, con el único fin de aborregarnos. Porque en esos diez preciosos minutos de información, en que la mitad de los españolitos estamos dispuestos a escuchar lo que nos echen, mientras nos zampamos el bocata de chorizo, podían contar que África pierde 13.000 universitarios al año o que el gobierno Sudanés está dificultando la labor de las fuerzas de paz de la ONU en Darfur (alucino con el nombre, fuerzas de paz)o, aprovechando la campaña de navidad, que en las fábricas de juguetes de China, donde se produce el 90 % de los juguetes del mundo, se practica la esclavitud. Hay demasiadas cosas urgentes que contar para que nos narcoticen con el tiempo o con el fútbol, hay tantas y tan urgentes, que obviarlas es inmoral.


