Por mi trabajo suelo hablar con muchas personas distintas a lo largo del día, sin ir más lejos, esta misma mañana he hablado con quince, y después de unos cuantos años a este ritmo, me he dado cuenta de una cosa muy curiosa; cuando confunden mi nombre no me llaman Chindasvita, Eduvigis o Rigobertamenchú, siempre me llaman Ana. Ya me resulta familiar... Ana, estooo... perdón, María. La verdad es que la cuestión me tiene un tanto intrigada. Por que, como podréis imaginar, a un ritmo de diez o quince personas diarias, muchos de ellos clientes esporádicos o incluso desconocidos, las veces en que han confundido mi nombre y me han llamado Ana rondan ya el medio centenar, y que te llamen por el nombre de otra persona, siempre el mismo, cincuenta veces no deja de ser cuanto menos raro. Así que os traslado mi desconcierto, para ver si me podéis ayudar a darle algo de luz al asunto. Yo tengo la teoría de que es porque ambos nombres tienen en común lo común (jaja, valga la redundancia) Me imagino algo así como... esta chica, cómo se llamaba, tenía un nombre normalito... Es sólo una teoría. Igual tengo voz de Ana,si es que eso es posible, porque aspecto de Ana no puede ser, que a muchos ni siquiera los he visto nunca. En fin, misterios sin resolver.