Va por épocas. Habitualmente no me suelo tropezar con ninguna proclama política en el corto paseo diario entre mi casa y mi oficina. Suelo entretenerme mirando al cielo, los árboles, a los niños que juegan... mientras me hacen compañía mis amigos Dee Dee, Miles o Wynton. Diez minutos, todos los días. Pero, a veces, algunas semanas, sin causa aparente, durante varios días seguidos, una mano invisible adorna mi recorrido, haciendo un desaforado uso de la libertad de expresión. Carteles, pintadas...
Tanta profusión de demagogia, me suele hacer enfadar. Pero confieso que en una ocasión no pude contener la risa, y es que el eslogan era el siguiente:
"En este pueblo no toleramos actitudes fascistas, fuera de aquí"
La R.A.E., si es que se le puede otorgar alguna autoridad en estas lides, define fascista, en su tercera acepción como: "excesivamente autoritario" Hay que ser un fenómeno... o un tonto, además de excesivamente autoritario.
Al día siguiente quise hacer una foto a semejante maravilla, pero los servicios de limpieza del ayuntamiento habían hecho su trabajo.